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Quistes hepáticos en el adulto

QUÉ SON

Se llama quiste a cualquier tipo de lesión que esté llena de líquido. Cuando se localizan en el hígado se denominan quistes hepáticos. En la mayoría de las ocasiones, los quistes hepáticos no producen síntomas y se descubren de forma casual al realizar alguna exploración del hígado por otro motivo (generalmente una ecografía o un TAC). Existen varios tipos de quistes hepáticos.

TIPOS DE QUISTES HEPÁTICOS

Los más frecuentes, con gran diferencia, son los quistes simples, que son benignos, de pared fina y de tamaño variable. La mayoría de ellos son de pequeño tamaño y no producen síntomas ni otros problemas. Son más frecuentes en mujeres y la gran mayoría no requiere seguimiento ni tratamiento. En algunas ocasiones, bastante más raras, estos quistes pueden ser de gran tamaño (por encima de los 5 cm) o menos grandes pero numerosos, y entonces pueden provocar algunos síntomas como, por ejemplo, molestias abdominales, sensación de saciedad u otros. De forma infrecuente, estos quistes grandes se pueden complicar: si sangran, si se torsionan, si se rompen o si comprimen alguna otra estructura vecina, como por ejemplo la vena porta. Otras veces, lo que ocurre es que hay múltiples quistes en el hígado. Se trataría de la enfermedad poliquística del hígado, definida por la presencia de cuatro o más quistes. Es una entidad infrecuente y algo peculiar, ya que es hereditaria; la afectación del hígado es más importante y frecuentemente se asocia con quistes en otros órganos como el riñón (la más frecuente, que puede causar insuficiencia renal), el bazo o el páncreas así como alteraciones a otros niveles, por ejemplo aneurismas intracraneales. Al ser hereditaria, es necesario estudiar a la familia. En otras ocasiones los quistes los produce un parásito ("Echinococcus granulosus") y entonces se denominan quistes hidatídicos. En la población general habitualmente se les conoce como "quistes perrunos". En la mayoría de los casos, también se descubren de modo casual y no producen problemas. En esta situación, es posible que su médico le realice algunas pruebas analíticas y controles ecográficos para tener un estudio más completo. Si están calcificados no suelen requerir tratamiento, pero en algunas ocasiones es necesario administrar algún fármaco contra el parásito, o incluso indicar la cirugía. Existen otras situaciones en las que hay lesiones en el hígado que simulan un quiste o que tienen parte de componente líquido. En estos casos es posible que su médico solicite otras exploraciones complementarias para hacer un diagnóstico correcto (abscesos, neoplasias, cistoadenomas, etc.). En estos casos puede ser necesaria la realización de análisis, pruebas de imagen específicas o punción del líquido de la lesión para su estudio. Los cistadenomas, concretamente, son tumores quísticos benignos del hígado, más frecuentes en mujeres, que pueden en ocasiones hacerse malignos, por lo que se suele indicar tratamiento quirúrgico.

SEGUIMIENTO Y TRATAMIENTO

Como ya se ha comentado, la mayoría de los quistes son simples y de pequeño tamaño por lo que no requieren seguimiento ni tratamiento. No obstante, en ocasiones su médico le solicitará una segunda ecografía un tiempo después para confirmar que permanecen sin cambios en su tamaño, sobre todo en aquellos que son grandes, parasitarios o múltiples. También, en otras ocasiones, para poder completar el estudio, su médico le solicitará otras pruebas de imagen más específicas como un TAC-Scanner o una resonancia magnética. Muy raramente los quistes requieren tratamiento quirúrgico, y esto ocurre fundamentalmente cuando los quistes son muy grandes y han presentado algún tipo de complicación (rotura, hemorragia, infección,...). Existen diversas técnicas quirúrgicas que se pueden utilizar en función de cada caso concreto (tratamiento percutáneo, fenestración, resección hepática o, excepcionalmente, trasplante hepático).

PUNTOS PRINCIPALES

1. Los quistes hepáticos son lesiones benignas con contenido líquido localizadas en el hígado y que se suelen detectar de forma casual.

2. La mayor parte de las veces son quistes simples de pequeño tamaño y no requieren seguimiento ni tratamiento.

3. En ciertas situaciones más raras estos quistes pueden ser múltiples, de mayor tamaño, de origen parasitario, hereditarios o de otro origen, lo que puede requerir un seguimiento más estrecho, la realización de otras pruebas diagnósticas y eventualmente un tratamiento médico-quirúrgico.

M. Vázquez Romero

Servicio de Aparato Digestivo. Hospital del Sureste.

Arganda del Rey, Madrid

Vol. 102. N.° 2, pp. 143, 2010

REVISTA ESPAÑOLA DE ENFERMEDADES DIGESTIVAS

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