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MADRID, 12 (EUROPA PRESS) Investigadores de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) han identificado unas proteínas periféricas de membrana en la bacteria ‘Treponema pallidum’, causante de la sífilis, que podrían llevar al desarrollo de una vacuna contra esta enfermedad de transmisión sexual (ETS). A pesar de los esfuerzos para erradicarla, la sífilis está en aumento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 10,7 millones de personas de entre 15 y 49 años tenían sífilis en 2012, y alrededor de 5,6 millones de personas la contraen cada año. Hasta ahora, se ha intentado eliminar la sífilis tratando a las personas que la contraen y rastreando a las parejas sexuales recientes de los pacientes, tratándolas a ellos y a sus parejas. El doctor Juan C. Salazar, presidente de Pediatría del Centro de Salud de la Universidad de Connecticut (UConn Health) y médico jefe del Connecticut Children’s Medical Center, es uno de los principales investigadores del estudio. Nació en Colombia, donde en la ciudad de Cali alrededor del 7 por ciento de las jóvenes presentan evidencias de sífilis. Hace unos 15 años, presentó a los investigadores de UConn Health a un grupo de profesionales de la salud en CIDEIM, un instituto de investigación de enfermedades infecciosas en Cali, e iniciaron una estrecha colaboración. Así, los investigadores de UConn Health tuvieron acceso a una gran población de pacientes para sus estudios, y los médicos e investigadores de Cali recibieron formación de alto nivel para reconocer y tratar la sífilis. La sífilis es difícil de estudiar porque, a diferencia de muchas bacterias que causan enfermedades, no se puede cultivar en un laboratorio o en ratones. Además, la bacteria que la causa es muy frágil. “La mayoría de las bacterias que causan enfermedades son bastante duras, puedes lavarlas, secarlas y luego mirar sus bordes con gran detalle bajo el microscopio”, explica Salazar, detallando que ese no es el caso de ‘Treponema pallidum’, que “tiende a abrirse y derramar sus ‘entrañas’, lo que hace que sea imposible determinar qué proteínas se supone que están en la membrana de la bacteria”. El investigador recuerda que estas proteínas son “clave”, ya que es así como el sistema inmunológico reconoce a los invasores bacterianos y como funcionan las vacunas. La búsqueda para encontrar e identificar estas proteínas en la sífilis ha llevado mucho tiempo, y es que ‘Treponema pallidum’ se identificó por primera vez en 1905, pero hasta ahora, nadie ha sido capaz de descubrir qué proteínas posee en su membrana externa. “Casi lo único sencillo sobre el código genético de la bacteria es su tamaño: solo tiene unos 1.000 genes en total. Es pequeña. Lo suficientemente pequeña para que un humano la analice completamente”, ha explicado Salazar, narrando que cuando los microbiólogos de UConn Health comenzaron a analizar la genética de la bacteria, que recogieron de pacientes en Colombia, San Francisco y República Checa, comenzaron a comprobar que las cepas de estos afectados por la sífilis, a pesar de su procedencia dispar, eran “muy similares”. Para el equipo de investigación, este hallazgo tenía sentido, ya que “en un organismo con un código genético tan pequeño cada gen debe ser esencial”. “Los genes solo mutarían en una forma diferente si fuera una cuestión de vida o muerte. ¿Y qué controla la vida y la muerte para ‘Treponema pallidum?”, se preguntaron los investigadores. La respuesta es que estaban mutando para evitar al sistema inmune codificando las proteínas que estaban buscando los investigadores. Así que comenzaron a testearlas. Utilizaron un programa de modelado por computadora para ‘construir’ las proteínas que estos genes harían, y ver si esas proteínas tenían la forma de barril característica que las bacterias usan para las proteínas en sus membranas externas. Los investigadores hicieron las proteínas y probaron si se doblaban en esa forma de barril. Y, finalmente, crearon anticuerpos para las proteínas y demostraron que estos anticuerpos sí se adherían al exterior de la bacteria intacta. Esto significaba que las proteínas estaban allí. “Por supuesto, las proteínas que mutan mucho para esconderse del sistema inmune no son buenas candidatas para una vacuna. Para una vacuna, quieres lo opuesto: proteínas que son siempre las mismas en todas las bacterias de la sífilis”, detallan los investigadores, que se pusieron manos a la obra para encontrar genes que codificaran proteínas en la membrana externa que nunca cambiaran, utilizando los genes que ya habían encontrado como pistas. Los encontraron, y ahora los investigadores planean usarlos para inmunizar conejos y demostrar que podrían funcionar como una vacuna. También están buscando tipos aún más diversos de sífilis. Además, los científicos de UConn Health colaborarán con investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en la incorporación de pacientes de Guangzhou (China) y Lilongwe (Malawi) para asegurarse de que la sífilis que han estado estudiando sea representativa de la sífilis en todo el mundo.

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