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El objetivo es detectar posibles alteraciones en su comportamiento que puedan indicar una situación de riesgo, como no levantarse de la cama MADRID, 12 (EUROPA PRESS) Investigadores de los campos de la informática, la psicología y la empresa de la Universidad Jaime I de Castellón han desarrollado un sistema de monitorización basada en la localización de interiores mediante dispositivos móviles para mejorar la observación del posicionamiento de las personas mayores, en sus propios domicilios y de forma no intrusiva, a partir de las señales wifi. Este nuevo sistema detecta, de la manera más rápida posible, cambios en el comportamiento de las personas mayores, lo que permite intervenir a los especialistas en salud o a los familiares con toda la información disponible. El procedimiento no necesita ninguna infraestructura, es capaz de emitir avisos ante el comportamiento inusual de las personas monitorizadas y permite a quienes las cuidan consultar el comportamiento a través de una interfaz web. El estudio ha estado dirigido por el profesor Oscar Belmonte, del Grupo de Investigación GIANT (Machine Learning for Smart Environments), con la participación de Raúl Montoliu, del mismo grupo; Antonio Caballer, del Grupo de Investigación de Intervención y Evaluación en contextos socioeducativos; y Merche Segarra, del Departamento de Administración de Empresas y Marketing. El sistema usa parámetros objetivos para determinar el comportamiento habitual de la persona dentro de su domicilio, de forma que establece unos patrones de comportamiento y avisa cuando se produce una desviación. A partir de los datos de intensidad de la señal wifi, es posible construir algoritmos que, una vez entrenados, estiman la posición del usuario según las intensidades medidas por un dispositivo que lleva el usuario, como móvil, ordenador portátil, ‘smart watch’ o cualquier otro con un chip de conexión inalámbrica. “La idea es, una vez construido el modelo de los datos de una persona, comprobar cada día si su comportamiento coincide con el comportamiento aprendido o si hay cambios de comportamiento”, ha comentado Oscar Belmonte. El patrón de comportamiento se extrae de los datos proporcionados por los algoritmos de localización en interiores. Así, una vez que se conoce el comportamiento de la persona, se puede monitorizar para detectar las posibles desviaciones respecto del patrón conocido. De este modo, se podrá evaluar si las desviaciones son ocasionales, indican un cambio progresivo en el comportamiento o señalan una posible situación de riesgo como, por ejemplo, si una persona permanece en la cama más de lo que es habitual o no ha ido a la cocina a hacerse la comida. “El propósito es darse cuenta de la evolución en la salud de una persona a largo plazo. Si existe un deterioro continuado en sus funciones cognitivas o físicas, darnos cuenta lo antes posible e intentar determinar el momento en que empezó este deterioro”, ha detallado Oscar Belmonte, investigador principal del estudio. Además, la universidad pública de Castellón ha concedido, dentro del programa StartUJI de Valorización de Resultados de Investigación del Plan de Promoción de la Investigación de 2017, una ayuda para poner en marcha un proyecto durante 15 meses que valide este nuevo sistema con personas mayores de 55 años.

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